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Cómo abrir una aplicación con este truco sencillo

Hay pequeñas acciones del móvil o del ordenador que, cuando se aprenden bien, ahorran tiempo cada día. Abrir una aplicación parece algo básico, pero muchas veces se hace de la misma forma por costumbre sin aprovechar atajos, accesos rápidos o gestos que lo simplifican mucho. Con un truco sencillo, se puede abrir una app en menos pasos y de manera más cómoda, tanto si se usa con frecuencia como si solo se necesita de vez en cuando.

El truco sencillo para abrir una aplicación más rápido

La forma más práctica de abrir una aplicación sin perder tiempo es crear un acceso directo o fijarla en un lugar visible. En la mayoría de dispositivos, la clave está en no buscar la app cada vez entre muchos iconos o menús. Si queda a mano, se abre con un solo toque o con muy pocos pasos.

Dependiendo del dispositivo, ese truco puede consistir en:

  • Colocar la aplicación en la pantalla principal.
  • Fijarla en el dock o barra inferior.
  • Crear un acceso directo en el escritorio.
  • Usar el buscador del sistema para lanzarla al instante.
  • Asignar un gesto o atajo si el dispositivo lo permite.

La idea es la misma en todos los casos: reducir al mínimo el camino hasta la app.

Cómo hacerlo en el móvil

En un teléfono, lo más útil suele ser tener a mano las aplicaciones que más se usan: mensajería, correo, navegador, cámara o notas. Si están ocultas dentro del menú de apps, se pierde tiempo cada vez que se necesitan.

Colocar la aplicación en la pantalla de inicio

Normalmente basta con abrir el cajón de aplicaciones, mantener pulsado el icono de la app y arrastrarlo hasta la pantalla principal. Después queda accesible con un solo toque.

Conviene colocar solo las que realmente se usan, porque una pantalla saturada termina siendo menos práctica. Lo ideal es organizar por frecuencia de uso:

  • Primera pantalla: aplicaciones de uso diario.
  • Segunda pantalla: apps que se abren a menudo, pero no tanto.
  • Últimas pantallas: herramientas puntuales.

Añadirla al dock o barra inferior

Si el dispositivo permite fijar aplicaciones en la parte inferior, es una buena forma de tenerlas siempre visibles aunque se cambie de pantalla. Suele ser el sitio más cómodo para las apps imprescindibles.

Para aprovecharlo bien, lo mejor es reservar ese espacio para pocas aplicaciones. Demasiadas opciones en la barra inferior restan claridad y hacen que el gesto pierda utilidad.

Usar el buscador del móvil

Cuando no se quiere ordenar la pantalla o hay muchas aplicaciones instaladas, el buscador interno puede ser el truco más rápido. Basta con deslizar hacia abajo o abrir el buscador del sistema, escribir el nombre de la app y pulsar sobre ella.

Es un método muy útil si no se usa siempre la misma pantalla o si la app está escondida entre muchas carpetas. También ayuda cuando se recuerda el nombre aproximado pero no su ubicación exacta.

Cómo abrir una aplicación más rápido en el ordenador

En un ordenador ocurre algo parecido: si una aplicación se usa con frecuencia, no compensa perder tiempo buscándola cada vez entre menús o carpetas. Lo más práctico es dejarla accesible desde el escritorio, la barra de tareas o el buscador del sistema.

Crear un acceso directo en el escritorio

Un acceso directo permite abrir la app con doble clic desde un sitio fijo. Suele bastar con localizar el programa, crear el acceso directo y dejarlo en el escritorio. Es una solución sencilla para herramientas que se usan varias veces al día.

También puede ser útil renombrar el acceso directo de forma clara, sobre todo si hay varios programas parecidos.

Anclarla a la barra de tareas

Cuando se trata de una app muy habitual, fijarla en la barra de tareas es una de las formas más cómodas de abrirla. Queda visible en todo momento y no hace falta ir al menú de inicio ni al explorador de archivos.

Este sistema funciona especialmente bien con aplicaciones de correo, navegador, edición de documentos o mensajería.

Buscarla desde el menú o la lupa

Si el ordenador dispone de buscador rápido, escribir el nombre de la aplicación suele ser más eficiente que navegar por carpetas. Es útil para abrir programas menos frecuentes o cuando se tienen muchos instalados.

También reduce errores, porque evita hacer clic en iconos parecidos o en carpetas equivocadas.

Cuándo merece la pena usar este truco

Este pequeño cambio resulta especialmente útil en situaciones cotidianas:

  • Cuando se abre la misma aplicación varias veces al día.
  • Cuando el dispositivo tiene demasiados iconos o programas.
  • Cuando se quiere ahorrar tiempo en tareas repetitivas.
  • Cuando varias personas usan el mismo equipo y conviene ordenar mejor los accesos.
  • Cuando la app está algo escondida y cuesta encontrarla rápido.

No hace falta aplicar el truco a todas las aplicaciones. Funciona mejor si se reserva para las que realmente importan en el uso diario.

Errores habituales al organizar el acceso a una app

Para que el truco sea útil de verdad, conviene evitar ciertos fallos muy comunes. El más frecuente es colocar demasiadas aplicaciones en lugares de acceso rápido. Cuando todo parece importante, nada destaca.

1. Llenar la pantalla o la barra de accesos

Si se acumulan demasiados iconos, el acceso deja de ser rápido porque cuesta localizar lo que se busca. Mejor pocas apps bien elegidas que una pantalla llena sin criterio.

2. No ordenar por uso real

Hay aplicaciones que se abren una vez al mes y otras que se usan a diario. Colocarlas al mismo nivel no ayuda. Lo lógico es priorizar las que más tiempo ahorran.

3. Cambiar la ubicación sin pensar

Reorganizar por cambiar puede ser peor que dejarlo como está. Si un acceso ya se tiene interiorizado, moverlo demasiado obliga a reaprender la ubicación y se pierde rapidez durante un tiempo.

4. Olvidar las carpetas o grupos

Las carpetas pueden servir para agrupar apps poco usadas, pero no conviene esconder dentro de ellas las que se necesitan con frecuencia. Si se guardan demasiado, dejan de ser prácticas.

Un método sencillo para tenerlo todo más a mano

Si hay varias aplicaciones que se usan con frecuencia, puede ayudar seguir una regla simple:

  • Muy frecuentes: pantalla principal, barra inferior o barra de tareas.
  • Frecuencia media: segunda pantalla o carpeta visible.
  • Poco frecuentes: buscador o menú completo.

Esta organización evita perder tiempo y reduce el desorden. Además, facilita encontrar lo que hace falta incluso cuando se tiene prisa.

Trucos extra para abrir una app sin complicaciones

Más allá del acceso directo, hay pequeños hábitos que hacen que abrir una aplicación sea todavía más rápido y cómodo.

  • Usa nombres claros: si puedes cambiar etiquetas o nombres de accesos, mejor que sean fáciles de reconocer.
  • Evita carpetas innecesarias: cuantos más pasos haya, más tiempo se pierde.
  • Deja espacio libre: una pantalla despejada permite localizar mejor los iconos.
  • Revisa de vez en cuando: hay apps que dejan de usarse y solo ocupan sitio.
  • Prioriza la comodidad: el acceso más rápido no siempre es el más bonito, sino el que de verdad facilita abrir la app.

Si la aplicación no se abre al tocar el icono

Puede ocurrir que el acceso esté bien colocado, pero la app no responda o tarde demasiado en abrirse. En ese caso, el problema no suele estar en el truco, sino en la propia aplicación o en el dispositivo.

Algunas comprobaciones básicas pueden ayudar:

  • Verificar que la app está instalada correctamente.
  • Comprobar si necesita una actualización.
  • Reiniciar el dispositivo si va lento.
  • Eliminar y volver a colocar el acceso directo si se ha desconfigurado.
  • Revisar si hay poco espacio libre o demasiadas apps abiertas a la vez.

Si el fallo persiste, lo prudente es revisar la ayuda del propio sistema o la configuración del dispositivo, sin hacer cambios que no se entiendan bien.

Qué aporta de verdad este truco

Puede parecer una mejora pequeña, pero tener una app bien colocada cambia bastante la experiencia de uso. Se nota menos cuando se usa el móvil u ordenador de forma ocasional, pero se aprecia mucho cuando hay tareas repetidas y poco tiempo.

Además de ahorrar unos segundos cada vez, también ayuda a trabajar con más orden, a recordar mejor qué aplicaciones se usan y a evitar distracciones buscando iconos entre demasiadas opciones.

Lo más útil es elegir una sola acción práctica: mover la aplicación a un lugar visible, fijarla donde sea fácil verla o usar el buscador cuando interese. Con eso, abrirla deja de ser una tarea repetitiva y se convierte en algo casi inmediato.

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