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Cómo aliviar el mareo con un sencillo truco casero

El mareo puede aparecer durante un viaje, al levantarse demasiado rápido, después de pasar calor o cuando el estómago no tolera bien un movimiento repetido. Una forma sencilla de aliviarlo consiste en sentarse, mantener la cabeza lo más quieta posible y fijar la mirada en un punto estable y lejano, como el horizonte. Si además se respira despacio y entra aire fresco, la sensación suele resultar más llevadera.

Este truco es especialmente útil para el mareo del coche, el autobús o el barco, aunque no sirve para todas las causas. El mareo también puede estar relacionado con una infección, una bajada de tensión, problemas del oído interno, deshidratación, ansiedad o los efectos de algunos medicamentos. Por eso conviene observar cómo aparece y qué otros síntomas lo acompañan.

El truco casero para aliviar el mareo

Cuando notes que empieza el mareo, actúa antes de que aumenten las náuseas. La combinación de una postura estable, una mirada fija y una respiración tranquila ayuda a reducir los estímulos que pueden empeorar la sensación.

  1. Siéntate o túmbate en cuanto sea posible para evitar una caída.
  2. Mantén la cabeza quieta y apóyala en el respaldo o en una superficie estable.
  3. Fija la vista en un punto lejano que no se mueva. En un vehículo puede ser el horizonte; si estás en interior, elige un objeto fijo.
  4. Respira lentamente. Inspira por la nariz durante unos segundos y suelta el aire despacio, sin forzar.
  5. Busca aire fresco, abre una ventanilla o aléjate de olores intensos si puedes hacerlo con seguridad.

Evita cerrar los ojos si al hacerlo notas que el mareo aumenta. A algunas personas les alivia descansar la vista, pero a otras les resulta más útil mirar al exterior y mantener una referencia visual estable. La respuesta puede variar según el origen del malestar.

Por qué puede funcionar al viajar

El mareo por movimiento aparece cuando el cerebro recibe señales que no coinciden entre sí. Por ejemplo, el oído interno percibe que el cuerpo se mueve, mientras que los ojos, si están mirando un libro o la pantalla del móvil, reciben la impresión de que todo permanece quieto. Esa contradicción puede provocar náuseas, sudor frío, palidez, cansancio o sensación de inestabilidad.

Mirar hacia el exterior y fijarse en un punto lejano ofrece una referencia visual más acorde con el movimiento que está percibiendo el cuerpo. Mantener la cabeza estable también reduce los cambios bruscos que pueden intensificar el malestar. La respiración pausada ayuda a evitar que la inquietud y la respiración acelerada empeoren las náuseas.

Pasos para prevenir el mareo en coche, autobús o barco

El mejor momento para actuar es antes de que aparezcan los síntomas. Estos hábitos pueden reducir las probabilidades de marearte durante el trayecto:

  • Elige un asiento con menos movimiento. En un coche suele ser preferible el asiento delantero, siempre que la persona cumpla las condiciones de seguridad y no sea un menor que deba viajar detrás. En un autobús, los asientos cercanos a la parte delantera suelen balancearse menos. En un barco, las zonas centrales acostumbran a tener menos oscilación.
  • Mira hacia el exterior y evita leer, escribir o utilizar el móvil durante mucho tiempo.
  • Mantén la cabeza apoyada y evita girarla constantemente para mirar a los lados.
  • Come ligero antes del viaje. Es preferible no hacerlo con el estómago completamente vacío, pero también conviene evitar comidas muy abundantes, grasas o picantes.
  • Bebe agua a pequeños sorbos, sobre todo si hace calor. Beber demasiado de golpe puede aumentar las náuseas.
  • Evita el alcohol y el tabaco antes y durante el trayecto, ya que pueden empeorar el malestar.
  • Ventila el espacio y aléjate de olores fuertes, como perfumes intensos, comida o combustible.
  • Haz una pausa en los viajes largos. Caminar unos minutos y respirar aire fresco puede ayudar, siempre que sea seguro detenerse.

Qué tomar o comer cuando aparecen las náuseas

Si el mareo es leve, pueden ayudar pequeños sorbos de agua y alimentos sencillos, como una tostada, unas galletas o una pieza de fruta suave. Lo importante es no obligarse a comer si existe una sensación intensa de náusea. También puede resultar agradable una infusión suave, aunque no debe considerarse un tratamiento para la causa del mareo.

El jengibre se utiliza habitualmente para las náuseas, pero su efecto no es igual en todas las personas y no sustituye la valoración médica cuando los síntomas son intensos o repetidos. Además, puede no ser adecuado para quienes toman determinados medicamentos o tienen problemas de salud concretos. Si tienes dudas, consulta con un profesional sanitario antes de utilizarlo con frecuencia.

Evita los remedios caseros que prometen cortar el mareo de forma inmediata o que recomiendan tomar sustancias sin conocer sus efectos. En salud, que un producto sea natural no significa que sea seguro para todo el mundo.

Errores habituales que pueden empeorar el mareo

Mirar el móvil o leer

Concentrar la vista en una pantalla o en un texto mientras el cuerpo se mueve aumenta la diferencia entre lo que perciben los ojos y el oído interno. Si ya notas mareo, deja el dispositivo y mira al exterior o a un punto fijo.

Levantarse de golpe

Si la sensación aparece al levantarte de la cama o de una silla, no te pongas de pie rápidamente. Siéntate primero, espera unos instantes y levántate sujetándote a una superficie estable. Las prisas pueden aumentar la inestabilidad y favorecer una caída.

Respirar demasiado rápido

La preocupación por vomitar o perder el equilibrio puede hacer que respires de forma superficial y acelerada. Intenta soltar el aire más despacio de lo que lo tomas. No hace falta realizar respiraciones muy profundas ni usar bolsas, ya que estas prácticas pueden resultar peligrosas en algunas situaciones.

Continuar con la actividad a pesar del empeoramiento

Seguir conduciendo, subir escaleras o manejar maquinaria mientras estás mareado aumenta el riesgo de accidente. Detén la actividad y busca una postura segura hasta encontrarte mejor.

Cuándo conviene consultar a un profesional sanitario

No todos los mareos son iguales. Solicita valoración médica si el problema es nuevo, aparece con frecuencia, dura mucho tiempo o interfiere con tu vida diaria. También es recomendable consultar si el mareo se acompaña de pérdida de audición, zumbidos persistentes, dolor de oído, fiebre, vómitos repetidos o dificultad para caminar.

Busca atención urgente si el mareo comienza de forma brusca y aparece junto con debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, confusión, desmayo, dolor intenso en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy fuerte, visión doble o pérdida repentina de la coordinación. También debes pedir ayuda si se produce después de un golpe en la cabeza o si no puedes mantener líquidos por los vómitos.

Diferencia entre mareo por movimiento y vértigo

El mareo por movimiento suele relacionarse con viajar, girar o realizar desplazamientos repetidos. Puede provocar náuseas, sudoración, palidez y malestar general, y normalmente mejora al detenerse el movimiento. En cambio, el vértigo suele describirse como la sensación de que todo gira o de que el propio cuerpo se mueve aunque esté quieto.

Si la habitación parece dar vueltas, el síntoma se repite sin estar viajando o aparece al mover la cabeza, no conviene asumir que se trata simplemente de un mareo común. El reposo y la cabeza quieta pueden aliviar momentáneamente la molestia, pero es importante identificar la causa si el episodio se repite.

Cómo actuar si el mareo le ocurre a un niño

En los niños, el mareo durante los viajes es bastante habitual, pero deben extremarse las precauciones. El menor debe viajar siempre con el sistema de retención adecuado y no debe cambiarse de asiento ni viajar delante para intentar evitar el mareo. Es preferible ofrecerle una referencia visual hacia el exterior, mantener el vehículo ventilado y hacer paradas cuando sea posible.

Lleva agua y algo de ropa de recambio por si vomita. No le administres medicamentos contra el mareo sin consultar antes con un profesional sanitario, especialmente si es pequeño, tiene otras enfermedades o toma algún tratamiento.

Una rutina sencilla para recordar

Ante un episodio leve, recuerda estas cuatro acciones: parar, sentarse, mirar lejos y respirar despacio. Después, toma pequeños sorbos de agua, evita los olores fuertes y no retomes la actividad hasta comprobar que la sensación ha desaparecido. Si el mareo no mejora, vuelve con frecuencia o presenta síntomas diferentes a los habituales, busca orientación médica en lugar de depender únicamente de un truco casero.

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