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Cómo limpiar la lavadora con vinagre y bicarbonato de forma sencilla

Limpiar la lavadora con vinagre y bicarbonato es una forma sencilla de eliminar restos de detergente, malos olores y suciedad acumulada. Para que el resultado sea mejor, conviene utilizar cada producto en un momento distinto: el vinagre ayuda a desincrustar y reducir los olores, mientras que el bicarbonato contribuye a arrastrar residuos y refrescar el interior. No es recomendable mezclarlos directamente, porque reaccionan entre sí y pierden buena parte de su efecto.

Qué necesitas para limpiar la lavadora

  • Vinagre de limpieza o vinagre blanco.
  • Bicarbonato de sodio.
  • Un paño de microfibra o una bayeta.
  • Un cepillo pequeño, como un cepillo de dientes usado.
  • Un recipiente bajo o una toalla vieja para recoger agua.
  • Guantes domésticos, especialmente si tienes la piel sensible.

Antes de empezar, comprueba las indicaciones del fabricante de la lavadora. Algunos manuales desaconsejan utilizar vinagre con frecuencia, sobre todo por su posible efecto sobre ciertas juntas de goma si se emplea en exceso. Como limpieza ocasional puede resultar útil, pero no debe sustituir al mantenimiento habitual ni a los productos específicos cuando el fabricante los recomiende.

Preparación antes de la limpieza

La lavadora debe estar completamente vacía. Retira cualquier prenda del tambor y comprueba que no haya monedas, horquillas, papeles u otros objetos en el interior. También es aconsejable desenchufarla antes de limpiar las zonas exteriores, el cajetín o el filtro.

Deja una toalla en el suelo si vas a revisar el filtro, ya que puede salir agua acumulada. Si la lavadora tiene un programa específico de limpieza del tambor, puedes utilizarlo en lugar de un ciclo normal, siempre que permita el uso de los productos elegidos.

Cómo limpiar la lavadora con vinagre y bicarbonato paso a paso

1. Limpia el cajetín del detergente

Extrae el cajetín con cuidado. En muchos modelos basta con presionar una pestaña o levantar ligeramente una parte central, aunque el sistema puede variar. Si notas resistencia, consulta las instrucciones y no tires con fuerza.

Enjuaga el cajetín con agua templada para ablandar los restos de detergente y suavizante. Después, aplica una pequeña cantidad de bicarbonato sobre las zonas sucias y frota con un cepillo húmedo. El bicarbonato funciona mejor como limpiador suave cuando forma una pasta con unas gotas de agua.

Para los residuos más endurecidos, deja el cajetín en remojo durante unos minutos. Acláralo bien y sécalo antes de volver a colocarlo. No olvides limpiar también el hueco donde se introduce, porque suele acumular moho y detergente, especialmente en la parte superior y en los conductos por los que entra el agua.

2. Revisa la goma de la puerta

En las lavadoras de carga frontal, aparta con cuidado los pliegues de la goma. Allí suelen quedar pelos, pelusas, restos de jabón y pequeñas cantidades de agua que favorecen la aparición de malos olores.

Retira primero la suciedad visible con un paño. Después, pasa otro paño humedecido con una mezcla de agua y una pequeña cantidad de vinagre. Limpia todos los pliegues y aclara con otro paño húmedo para que no queden restos. Finalmente, seca la goma por completo.

Si ves puntos negros que no desaparecen al limpiar, la goma puede tener moho asentado o estar deteriorada. En ese caso, evita frotar con productos muy agresivos y valora utilizar un limpiador específico compatible con lavadoras. Si la goma está rota, pierde agua o mantiene un olor intenso pese a la limpieza, puede necesitar sustitución.

3. Limpia el tambor con bicarbonato

Con la lavadora vacía, introduce aproximadamente medio vaso de bicarbonato en el interior del tambor. No hace falta cubrirlo por completo ni utilizar una cantidad excesiva. Cierra la puerta y selecciona un programa largo con agua caliente, siempre dentro de la temperatura permitida por el fabricante.

El calor ayuda a ablandar los restos de detergente y grasa, mientras que el bicarbonato contribuye a neutralizar olores. Si tu lavadora cuenta con un programa de limpieza del tambor, suele ser la opción más adecuada.

No añadas vinagre en este mismo paso. Aunque al mezclarse produzcan burbujas, esa reacción es principalmente una neutralización entre un ácido y una base. La espuma puede parecer eficaz, pero no significa que ambos productos estén limpiando mejor juntos.

4. Utiliza el vinagre en un ciclo separado

Cuando termine el ciclo con bicarbonato, puedes realizar un segundo ciclo vacío. Añade un vaso de vinagre blanco o de limpieza en el compartimento destinado al detergente principal y selecciona un programa de aclarado o un ciclo corto con agua templada.

El vinagre puede ayudar a desprender depósitos de jabón y a reducir ciertos olores del interior. Si la lavadora llevaba mucho tiempo sin limpiarse, puede ser preferible emplear un programa completo en lugar de uno corto, pero sin superar las cantidades indicadas por el fabricante.

Al terminar, deja la puerta y el cajetín abiertos para que el interior se ventile. Pasa un paño seco por la goma y por el borde de la puerta, donde suelen quedar gotas de agua.

Cómo limpiar el filtro de la lavadora

El filtro suele estar situado en la parte inferior del frontal, detrás de una tapa. Su ubicación puede cambiar según el modelo. Antes de abrirlo, desenchufa la lavadora y coloca una toalla o un recipiente bajo la zona.

Abre el tapón de vaciado si existe y deja salir el agua poco a poco. Después, desenrosca el filtro en el sentido indicado por el fabricante. Retira pelusas, cabellos, hilos, monedas y cualquier otro objeto que encuentres. Lava el filtro bajo el grifo y limpia también el hueco donde se coloca.

Comprueba que la hélice interior se mueve sin quedar bloqueada, pero no la fuerces. Vuelve a colocar el filtro correctamente y apriétalo lo suficiente para evitar fugas. Si queda mal cerrado, la lavadora puede perder agua durante el siguiente uso.

Qué hacer si la lavadora huele mal

El mal olor no siempre procede del tambor. También puede deberse a la humedad acumulada en la goma, a un cajetín sucio, a un filtro obstruido o a que la puerta permanece cerrada después de cada lavado.

  • Deja la puerta entreabierta cuando la lavadora no esté funcionando.
  • Mantén el cajetín ligeramente abierto para que se seque.
  • Retira la ropa en cuanto termine el programa.
  • No llenes el tambor por encima de su capacidad.
  • Limpia de vez en cuando los restos de detergente de la goma y el cajetín.
  • Realiza un ciclo de mantenimiento con la frecuencia que indique el fabricante.

Si el olor persiste después de limpiar el interior, puede existir suciedad en los tubos de desagüe o un problema de evacuación del agua. En ese caso, conviene revisar que la manguera no esté doblada y solicitar asistencia técnica si la incidencia continúa.

Errores habituales al usar vinagre y bicarbonato

Mezclarlos en el mismo compartimento

Es el error más frecuente. El vinagre y el bicarbonato reaccionan al entrar en contacto, producen espuma y se neutralizan en buena medida. Para aprovechar mejor sus propiedades, utiliza primero uno y después el otro, con un aclarado entre ambos si es necesario.

Utilizar demasiado vinagre

Una cantidad mayor no garantiza una limpieza mejor. El uso repetido de vinagre en exceso puede afectar con el tiempo a algunas juntas y componentes, por lo que es preferible reservarlo para limpiezas ocasionales y respetar las recomendaciones del fabricante.

Aplicar lejía junto con vinagre

No mezcles nunca vinagre con lejía. La combinación puede generar vapores irritantes y peligrosos. Tampoco conviene combinar productos de limpieza distintos sin comprobar antes sus indicaciones de seguridad. Si has utilizado lejía en la lavadora, realiza un aclarado completo antes de emplear cualquier otro producto.

Olvidar las zonas ocultas

Limpiar solo el tambor no suele ser suficiente. El cajetín, la goma de la puerta, el filtro y los conductos de entrada pueden acumular más residuos que el propio interior visible. Un mantenimiento completo debe incluir todas estas partes.

Con qué frecuencia conviene limpiar la lavadora

La frecuencia depende del uso, de la dureza del agua, de la cantidad de detergente y de si se lavan prendas muy sucias. Como orientación, puedes hacer una limpieza general cada pocas semanas si utilizas la lavadora con mucha frecuencia, y espaciarla más si el aparato se mantiene seco y sin olores.

La goma y el cajetín pueden revisarse con mayor frecuencia, incluso una vez por semana si acumulan humedad o restos. El filtro también merece una revisión periódica, sobre todo si la lavadora desagua lentamente, vibra más de lo normal o deja agua en el tambor.

Una rutina sencilla para mantenerla limpia

Después de cada lavado, retira la ropa, seca la goma y deja abiertos la puerta y el cajetín. Una vez a la semana, limpia los restos visibles de detergente. Cada cierto tiempo, revisa el filtro y realiza un ciclo vacío de mantenimiento siguiendo las instrucciones del aparato.

La combinación de bicarbonato y vinagre puede ser útil como limpieza ocasional, siempre aplicándolos por separado y sin abusar. Con una ventilación adecuada, menos detergente del necesario y revisiones periódicas, la lavadora se mantendrá en mejores condiciones y será más fácil evitar los malos olores.

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