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Cómo limpiar tus joyas de plata en casa con un truco sencillo

Las joyas de plata pueden perder brillo y adquirir un tono oscuro con el paso del tiempo, incluso cuando se guardan con cuidado. La causa suele ser el contacto con el aire, la humedad, el sudor, los cosméticos y algunos productos de limpieza. Por suerte, puedes recuperar buena parte de su aspecto en casa con un método sencillo basado en agua caliente, bicarbonato y papel de aluminio.

Este truco funciona especialmente bien con piezas de plata maciza o de ley que presentan oscurecimiento superficial. Antes de aplicarlo, conviene comprobar el tipo de joya y seguir algunas precauciones para no dañar acabados delicados, piedras o elementos pegados.

Qué necesitas para limpiar las joyas de plata

  • Un recipiente de cristal o de plástico resistente al calor.
  • Un trozo de papel de aluminio suficiente para cubrir el fondo.
  • Agua caliente, sin necesidad de que llegue a hervir.
  • Una o dos cucharadas de bicarbonato de sodio.
  • Un paño suave, limpio y que no deje pelusa.

El papel de aluminio debe cubrir la base del recipiente con la parte brillante hacia arriba. No es necesario añadir jabón, vinagre ni otros productos. El bicarbonato ayuda a desprender la suciedad y el contacto con el aluminio favorece la eliminación del oscurecimiento superficial de la plata.

Cómo limpiar la plata con bicarbonato y aluminio

1. Prepara el recipiente

Cubre el fondo del recipiente con papel de aluminio. Intenta que las joyas puedan quedar en contacto con él, ya que ese contacto es importante para que el método funcione correctamente.

2. Añade el agua caliente

Vierte agua caliente hasta cubrir las piezas por completo. No hace falta utilizar agua hirviendo: una temperatura elevada, pero manejable, es suficiente y reduce el riesgo de quemaduras o de dañar algunos componentes delicados.

3. Incorpora el bicarbonato

Añade una o dos cucharadas de bicarbonato y remueve con cuidado para que se disuelva. Si vas a limpiar una pieza pequeña, utiliza menos cantidad. El agua puede hacer algo de espuma, especialmente si quedan restos de suciedad o grasa en la joya.

4. Introduce las joyas

Coloca las piezas dentro del recipiente y asegúrate de que estén en contacto con el papel de aluminio o muy cerca de él. Déjalas en remojo entre cinco y diez minutos. Si el oscurecimiento es intenso, puedes prolongar el tiempo unos minutos más, pero no conviene dejar las joyas olvidadas durante horas.

5. Aclara y seca

Retira las piezas con cuidado, acláralas con agua templada y sécalas inmediatamente con un paño suave. No las guardes húmedas, porque la humedad puede acelerar la pérdida de brillo y dejar marcas en la superficie.

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