Menu

Cómo quitar el mal olor del frigorífico con un sencillo truco casero

El mal olor del frigorífico suele aparecer cuando queda algún alimento abierto, se derrama un líquido o se acumula suciedad en zonas poco visibles, como las juntas y los cajones. Para neutralizarlo sin recurrir a productos específicos, puedes usar un ingrediente sencillo que normalmente ya está en casa: bicarbonato de sodio. Bien colocado, ayuda a absorber parte de los olores y mantiene el interior más fresco durante varios días.

El truco del bicarbonato para quitar el mal olor

El bicarbonato no perfuma el frigorífico ni se limita a tapar el olor. Su función es ayudar a neutralizar los compuestos responsables de algunos malos olores. Para utilizarlo, solo necesitas un recipiente pequeño y bicarbonato de sodio.

  • Coloca entre tres y cinco cucharadas de bicarbonato en un cuenco bajo y limpio.
  • Déjalo abierto para que el polvo entre en contacto con el aire del frigorífico.
  • Sitúalo en una balda central, donde no pueda volcarse con facilidad.
  • Cambia el bicarbonato aproximadamente una vez al mes o antes si el olor es intenso.

Es preferible usar un recipiente ancho y poco profundo en lugar de un vaso estrecho. Cuanta más superficie del bicarbonato quede expuesta, más contacto tendrá con el aire del interior. No hace falta llenar el cuenco ni añadir agua.

Cómo limpiar el frigorífico antes de colocar el bicarbonato

El bicarbonato puede mejorar mucho el ambiente, pero no solucionará por sí solo un olor producido por comida en mal estado o por restos escondidos. Antes de ponerlo, conviene hacer una limpieza rápida para eliminar el origen del problema.

1. Vacía el interior

Retira los alimentos y revisa las fechas de caducidad y consumo preferente. Comprueba también los envases abiertos, las sobras y los productos que puedan haber perdido líquido. Si un alimento huele mal, presenta moho o lleva demasiado tiempo abierto, lo más prudente es desecharlo y no intentar aprovecharlo.

Mientras limpias, deja los alimentos que deban mantenerse refrigerados en una bolsa térmica o en un lugar fresco durante el menor tiempo posible. No es necesario sacar el frigorífico de la cocina ni dejarlo apagado durante horas para realizar una limpieza básica.

2. Limpia baldas, cajones y paredes

Retira las baldas y los cajones que puedan sacarse con facilidad. Lávalos con agua templada y unas gotas de detergente suave. Después, acláralos bien y sécalos por completo antes de volver a colocarlos.

Para las paredes interiores y las zonas fijas, utiliza un paño limpio ligeramente humedecido con agua y jabón suave. Presta atención a las esquinas, los raíles de los cajones y la parte inferior de las baldas, ya que allí suelen quedar restos de líquidos.

Si prefieres una limpieza con bicarbonato, mezcla una pequeña cantidad con agua hasta formar una pasta ligera y úsala sobre las manchas adheridas. Frota sin aplicar demasiada fuerza y retira después todos los restos con un paño húmedo. El interior debe quedar seco para evitar que la humedad favorezca la aparición de nuevos olores.

3. No olvides las juntas y el desagüe

Las juntas de goma de la puerta acumulan migas, grasa y pequeñas manchas que pueden desprender olor. Límpialas con un paño o un cepillo de cerdas suaves, sin tirar de la goma. Después, sécalas bien.

Algunos frigoríficos tienen un pequeño orificio de desagüe en la pared trasera. Si está sucio, puede acumular agua y residuos. Límpialo con cuidado siguiendo las indicaciones del fabricante y sin introducir objetos que puedan dañarlo. Si observas agua estancada, hielo excesivo o una obstrucción que no puedes retirar con facilidad, es mejor consultar el manual del aparato.

Cómo potenciar el efecto del truco

Una vez limpio el frigorífico, vuelve a colocar los alimentos de forma ordenada y pon el cuenco de bicarbonato en una zona estable. Para que funcione mejor, sigue estas recomendaciones:

  • No cubras el recipiente: el bicarbonato necesita estar expuesto al aire.
  • No lo pongas junto a alimentos húmedos: la humedad puede apelmazarlo y reducir su superficie de contacto.
  • Usa un recipiente exclusivo para este fin: no lo emplees después para cocinar si ha permanecido dentro del frigorífico durante semanas.
  • Remueve el polvo de vez en cuando: así expondrás una superficie más seca, aunque si está muy apelmazado lo mejor es sustituirlo.
  • Cambia el recipiente si el olor persiste: un bicarbonato saturado deja de ser útil.

Si el frigorífico tiene un olor muy fuerte, puedes colocar un segundo recipiente pequeño en otra balda durante los primeros días. No es necesario repartir grandes cantidades ni llenar el interior de cuencos.

Otros trucos caseros que pueden ayudar

Cuando ya has retirado el alimento que provocaba el olor y has limpiado el frigorífico, algunos materiales pueden servir como apoyo. No sustituyen la limpieza, pero ayudan a mantener el ambiente más neutro.

Carbón activo

El carbón activo puede absorber olores en espacios cerrados. Coloca una pequeña cantidad en un recipiente abierto y estable, siempre separado de los alimentos. Sustitúyelo siguiendo las indicaciones del producto o cuando deje de ser eficaz.

Posos de café secos

Los posos de café pueden aportar un aroma intenso y disimular temporalmente otros olores, pero deben estar completamente secos. Si se guardan húmedos, pueden desarrollar moho dentro del frigorífico. Por este motivo, no son la primera opción y requieren más cuidado que el bicarbonato.

Limón para la limpieza

El zumo de limón puede dejar una sensación de frescor al limpiar algunas superficies, pero su efecto sobre los malos olores es limitado y temporal. Utilízalo solo como complemento y no como sustituto de la retirada de alimentos en mal estado.

Errores habituales al intentar eliminar el olor

Algunas soluciones parecen rápidas, pero pueden empeorar el problema o simplemente ocultarlo durante unas horas.

  • Perfumar el frigorífico: colocar ambientadores o introducir alimentos con aromas muy fuertes solo mezcla olores y puede afectar al sabor de otros productos.
  • Usar demasiado producto de limpieza: los restos de jabón o desinfectante pueden entrar en contacto con la comida y dejar olores desagradables.
  • Limpiar sin desenchufar cuando no hace falta o hacerlo de forma insegura: para una limpieza superficial no siempre es necesario desconectar el aparato, pero si necesitas manipular partes eléctricas, sigue las instrucciones del fabricante.
  • Mezclar productos: nunca combines lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores. Pueden producir vapores peligrosos.
  • Dejar alimentos calientes dentro: además de aumentar la humedad, puede alterar la temperatura del interior y favorecer la condensación.
  • Tapar mal las sobras: los recipientes sin tapa son una de las causas más frecuentes de olores persistentes.
  • Ignorar un olor a plástico, cable o quemado: si el olor no procede de los alimentos y aparece junto con ruidos extraños, calentamiento o fallos de funcionamiento, desconecta el aparato si es seguro hacerlo y solicita asistencia técnica.

Cómo evitar que el mal olor vuelva

La mejor forma de mantener el frigorífico sin olores es reducir la humedad y evitar que los alimentos queden expuestos. Guarda las sobras en recipientes cerrados y limpia cuanto antes cualquier líquido que se derrame. No esperes a que una mancha se seque, porque después será más difícil retirarla.

Organiza los alimentos para que los más antiguos queden delante y puedan consumirse antes. Revisa una vez por semana las frutas, verduras, fiambres y recipientes abiertos. Esta comprobación rápida permite detectar a tiempo un alimento deteriorado.

  • Conserva cada alimento en la zona recomendada por el fabricante del frigorífico.
  • Utiliza recipientes con tapa para sopas, salsas y sobras.
  • Limpia las baldas cuando veas restos, sin esperar a la limpieza general.
  • No llenes demasiado el frigorífico: el aire debe poder circular.
  • Comprueba que la puerta cierra correctamente y que las juntas están limpias.
  • Evita guardar alimentos calientes; deja que pierdan parte del calor antes de refrigerarlos, sin mantenerlos fuera durante un tiempo excesivo.

Qué hacer si el olor no desaparece

Si después de limpiar y dejar bicarbonato durante varios días el olor continúa, busca el origen en zonas menos visibles. Revisa la parte inferior del frigorífico, el recipiente de recogida de agua si el modelo lo tiene y el espacio situado detrás del aparato. Un derrame antiguo puede haberse desplazado fuera de la zona de almacenamiento.

También puede tratarse de un problema de humedad, una obstrucción del desagüe o una avería. Si aparece moho de forma repetida, se acumula agua, el frigorífico no enfría bien o el olor recuerda a quemado o a productos químicos, no intentes solucionarlo únicamente con remedios caseros. En esos casos, conviene revisar las instrucciones del aparato y contactar con un técnico cualificado.

Para la mayoría de los olores habituales, la combinación más eficaz es sencilla: retirar el alimento que causa el problema, limpiar y secar el interior, y dejar un cuenco abierto de bicarbonato. Con una revisión periódica de los alimentos y los recipientes bien cerrados, el frigorífico conservará un olor neutro durante más tiempo.

Vídeo